Aventura al estilo clásico: ¿qué significa?


Hutter andando a mapa.


Aventura “al estilo clásico”, “de la vieja escuela”, "como las de antes" y expresiones similares han sido utilizadas en los últimos años del orden de un gritón de veces por creadores, compañías, medios y jugadores. Pero... ¿qué quieren decir? Enredemos, a ver qué se escucha en la calle:

Tío, ¡por fin ha salido “Tales of a Bipolar Platypus”!
¿Qué es eso?
Una aventura gráfica al estilo clásico. Es así con píxeles todos tochos, pero tiene que molar un puñado. Le dan 4 estrellas y media en Gamerda. Poca broma. En los episodios maníacos el personaje al estar más irascible te deja utilizar el espolón venenoso para cepillarte algunos puzles por la vía rápida: ¿que te dice el fulano que no puedes pasar?, ¡pinchazo en el cuello y tira millas! O también puedes hacer en esos momentos cosas que no se atreve a hacer fuera de ese estado.

Por lo que he podido deducir de esta escucha furtiva, Tales of a Bipolar Platypus es una aventura al estilo clásico por su estética. Pixel art=estilo clásico. Ni tan complicado. Ha resultado ser un artículo muy corto y senc... ¡un tweet!

Tuit.


¡La jodimos! El píxel art ya seguro que no es. Tal vez se refiera a que como el rock todo el mundo sabe que alcanzó la perfección en 1974, es un hecho científico la aventura también consiguió llegar a ella en la primera mitad de los 90. Supongo que tendrá que ver entonces con las mecánicas de juego, siguiendo esa manera de hacer aventuras gráficas que tan alto llevaron al género en aquella época, con puzles ingeniosos que te obligan a darle muchas vueltas a la cabeza. Sí, seguro que es eso, vamos a cerciorarnos echándole un ojo a las descripciones en un sitio de descargas:

Tienda de Steam.

¡Pffff! Nada, descartado lo de los puzles. Pues no sé qué podrá ser... tal vez la interfaz point & click o... ¡claro! Las páginas de descargas llaman aventura a toda historia que tenga aventuras, una aventura gráfica, un plataformas o lo que sea. Lo de aventura al estilo clásico es para indicar que se trata del género de aventura gráfica. ¡Al fin! Ha costado pero por fin nos ha quedado claro a todos. Me voy a dar una vuelta por Kickstarter a distraerme, a ver qué proyectos buscan financiación:

Campaña.


¡Esto es un infierno! ¿Aventura al estilo clásico es una con interfaz point & click?, no. ¿Una que solo tenga puzles de aventura?, ¡tampoco! Voy a escribirles a estos últimos un emilio con letras de molde rojas, a ver si me lo aclaran.

—¡Ti-tun! o como sea la onomatopeya de mensaje recibido.


Correo electrónico.


Bien, ¡SUFICIENTE! Hora de las conclusiones. ¿Qué nos indica el término aventura al estilo clásico? Nada. Bueno, de hecho nada respecto a la aventura en cuestión. Se usa para todo. Aunque sí lo hace, y mucho, de cómo concebimos nuestro género, de lo poco que confiamos en él, en su presente, en su futuro, de lo idealizado que tenemos el pasado y nuestra incapacidad de seguir adelante. Claro que en aquella época se hicieron algunas muy buenas aventuras —y mierdas de proporciones bíblicas, pero el género no alcanzó ahí su insuperable cenit, es falso —la aventura, lo del rock en el 74 sí sigue siendo válido; las evidencias son apabullantes—. Y no digo que ahora se estén haciendo las cosas de la mejor manera. No obstante, nada impide que pueda ser así. Todos tenemos que poner de nuestra parte, ser exigentes con lo que puede dar. En la aventura queda todo por contar y explorar, y hay infinitas formas de hacerlo. Dejemos todos de una vez de utilizar la puñetera coletilla. Nunca ha habido tantas posibilidades para realizar aventuras y poder distribuirlas. Para hacerlas solo hay que quererlo —y documentarse, y aprender, y gastar miles de horas en el desarrollo, y convencer a un grafista, y a un músico, y a un programador, o aprender a hacer todo eso uno mismo...—. El pixel art es una opción estética como cualquier otra, legítima más allá de añoranzas de épocas pasadas. El género de aventura es clarísimo en su definición. En los videojuegos viene marcado por la jugabilidad, no la temática. Los juegos simplemente están mal catalogados en las páginas confundiendo a propósito género de videojuegos con género literario o cinematográfico. La nostalgia está bien para un ratín de cuando en cuando, no puede seguir guiando los designios de la aventura. Soltemos amarras y encaremos desperezados el refulgente futuro del género.
Compártelo en Google+

Sobre Miguel R. Fervenza

Además de intentar desentrañar los misterios de la aventura en Indiefence, puedes leerme en mi blog ficcionando sobre cualquier tema. También escribo de vez en cuando en El Pixel Ilustre. @mrfervenza

    Comenta con Disqus

0 comentarios:

Publicar un comentario